Mal diseño, falta de criterio y mucha lluvia. La combinación más catasfrófica que existe.

Durante un mantenimiento preventivo con un cliente nuevo, el personal de seguridad que opera el panel nos comentaba que cada año durante el temporal de lluvias el sistema de detección “se volvía loco” activando alarmas por todas partes y sin permitirles operar el display de control.

No tardamos mucho en corroborar esta información a lo que nos dimos a la tarea de revisar las causas. Durante nuestro mantenimiento no identificamos equipos expuestos a la lluvia de manera comprometida y tampoco el panel nos indicaba falla en algún dispositivo por lo que el problema debía estar en otra parte.

Al seguir la trayectoria del cable de señalización entre el panel y sus dispositivos llegamos a un registro de calle el cual salvaguardaba un equipo monitor del sistema de alarmas en su interior (realmente un lugar muy extraño para instalar un equipo electrónico).

Con la tapa fracturada e instalado en un andador peatonal con cierta inclinación, al igual que un colector pluvial el registro de calle capta cantidades considerables de lluvia las cuales eran recibidas en primer plano por el equipo monitor hospedado en su interior, sin mencionar que en ese registro se encontraba el empalme encargado de la distribución de la señal del sistema de alarmas hacia diferentes direcciones.

Basto con reemplazar el cableado y conectarlo de manera correcta, tal como lo indica la Norma (NFPA) para que el sistema volviera a la normalidad aun en temporada de lluvia.

Un mal diseño, falta de criterio por parte del instalador y mucha lluvia son factores catastróficos que pueden meter en problemas a cualquier sistema.

– Por Lemuel Vázquez.